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Perder para ganar...

©Blog Xuite

"La estrella de los que pierden todo..."


Muchas veces se habla de que, para obtener un beneficio mayor en la vida, es necesario dejar ir algunas cosas, pero, ¿qué sucede cuando una derrota tras derrota nos lleva al borde de las convicciones? La pregunta parece evidente, ¿seguir o no seguir?, y aunque muchos piensan en rendirse, plantearse lo contrario puede resultar incluso en un ejemplo de amor, superación y esfuerzo para un pueblo entero en tiempos difíciles.

En plena época de la crisis financiera de Japón, denominada por algunos como la "década perdida", el preparador de caballos del Hipódromo de Kochi -al sur de Japón- Dai Muneshi, declaraba tras la salida número 88 a la pista sin victorias en igual número de presentaciones de "Haru Urara" -"Preciosa Primavera"- a un medio local: "cuando un caballo se va al matadero, te queda mirando y comienzan a llenarse sus ojos de lágrimas, aunque ella no gané nada, jamás podría hacerle algo así", lo que provocaría un revuelo que marco la historia de un hipódromo.

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5 años antes, una pequeña y tímida yegua hija de "Nippo Teio", rechazada en los remates y ventas se presentó en la puerta del preparador Dai Muneshi, quien destacaría la gran timidez y la facilidad para asustarse por todo de la novel potranca, a la que, sin embargo, siempre entrenó con mucho cariño, reconociendo en ella un gran coraje para correr, aunque sin mucha fortuna, no logrando más que 5 figuraciones en segundo lugar y 7 en tercero en 113 presentaciones.

Salto a la fama...

La gran dedicación del preparador y su cuidador con sus animales se veía reflejada en "Haru Urara", quien desde su debut destacó por llevar una capucha de color rosa, la cual Muneshi cubrió con llamativos diseños del popular personaje "Hello Kitty", entregando un toque personalizado que rápidamente destaco por sobre el resto, y la hizo ganarse el cariño de los asistentes al Hipódromo de Kochi. Aunque claro, su fama precisamente no llegó mediante esta vía, si no, por una mucho menos satisfactorio, las derrotas.  

Tras su debut el 11 de noviembre de 1998 con una quinta ubicación -entre 5 participantes-, siguió buscando el éxito carrera tras carrera, sin obtener mayores figuraciones que un par de segundos lugares, hasta que sin darse cuenta llegó a la "derrota" número 80 en junio de 2003, llamando la atención del periodista local Ken Ishii, quien dio a conocer esta historia a través del periódico de Kochi, en un afán de resaltar a esta noble ejemplar y a su vez atraer más gente hacia las gradas del hipódromo, el cual amenazaba con cerrar debido al poco público y la crisis económica que azotaba el país.

La enorme historia de esfuerzo de su preparador y cuidador, quienes trabajaban hasta altas horas de la noche sin obtener ganancias, el profundo amor que le entregaban al caballo sobre el dinero, y el esfuerzo que hacía en cada presentación "Haru Urara", impactaron en la gente de Kochi. Sin embargo, no fue hasta que el Mainichi Newspaper de Japón recogió la noticia y la llevó a su edición nacional cuando este ejemplar alcanzó reputación en todo el país.

A la izquierda presentes entregados en la pesebrera de "Haru Urara", a la derecha, poleras conmemorativas de "Haru Urara".

©Standardbred Canada



De ahí en más los diarios y la televisión de Japón hicieron eco de esta historia de esfuerzo, levantando la figura de "Haru Urara" como un ícono de la lucha contra la adversidad y de coraje, el dar todo sin importar el resultado final. Ya consagrada como un personaje del acontecer diario en la isla nipona, las historias de personas inspiradas por la nobleza de esta yegua no se hicieron esperar, es así como poleras, banderines, peluches y otras figuras alusivas a la yegua, repletaron día tras día las gradas del Hipódromo de Kochi cada jornada en la cual corría "Haru Urara".

Historias como la de una mujer con cáncer que veía en "Haru Urara" un ejemplo de tenacidad, o la de un hombre al borde del suicidio, quien tras leer el reportaje en el diario de esta noble yegua, se contactó con Dai Muneshi para agradecerle por entregar a su vida una razón de vivir, ya que la dedicación de este, y el esfuerzo de "Haru Urara" carrera tras carrera, lo llevó a pensar que todo era posible si no te rindes, se repitieron a lo largo de las últimas carreras que disputó en el Hipódromo de Kochi.

Juguetes y posterss de "Haru Urara".

©Twitter


En muy poco tiempo, la fama de esta potranca alcanzó ribetes insospechados, incluso el primer ministro nipón Junichiro Koizumi comentó sobre esta potranca lo siguiente: "Me encantaría ver el triunfo de "Haru Urara", esta yegua es el mejor ejemplo de no rendirse para alcanzar un objetivo".

Tras enfrentar la derrota número 100, vendría el punto máximo. Uno de los más ganadores jockeys del momento era Yutaka Take, ganador de más de 3.000 carreras y de 3 Derbys de Japón entre otros, se comprometió en montar a "Haru Urara", para intentar buscar el primer triunfo de su campaña.

Fue así como el 22 de marzo de 2004, Yutaka Take visitó el Hipódromo de Kochi para intentar llevar a la nueva ídola nacional a su primer triunfo, noticia que causo mucho revuelo en todo Japón, repletando ese día las tribunas del coliseo, cuya capacidad máxima era de unos 10.000 espectadores, pero que, sin embargo, ese día albergaba a más de 13.000 almas, quedando muchos de ellos fuera de este.

 

Yutaka Take en "Haru Urara" / Boleto conmemorativo de "Haru Urara"

©Twitter / ©Punters


Lo que sucedió ese día fue mágico. Más de 13.000 fanáticos hinchando por "Haru Urara", apostando la estratosférica cifra de más de 1 millón de dólares a ganador. Sin embargo, esto no fue suficiente, y bajo una pista barrosa, esta noble yegua completó su derrota número 106, llegando décima entre 11 participantes. A pesar de lo sucedido, el público presente, brindó una gran ovación a la noble yegua, reconociendo en ella su perseverancia y lucha, completando una simbólica vuelta de la victoria con Yutaka Take sobre sus lomos.

En tiempos difíciles, donde los fantasmas de una reciente década en crisis aun asolaban a los japoneses, el hipódromo de Kochi, no era ajeno a esta realidad, por lo que su cierre era inminente, sin embargo, tras el gran juego en favor de "Haru Urara" en su épica presentación, y que no obtuvo triunfo, el Hipódromo local, logró revertir sus cifras negativas, cancelando el cierre y salvando el trabajo de todas las personas ligadas a este recinto.

Sin duda, una historia de hípica digna de destacar. Una yegua que logró convertirse en un ícono para los japoneses en tiempo de crisis, cuyos boletos llegaron a significar amuletos para aquellos que los poseían, que movió masas y que finalmente recibió algo que muchas veces es esquivo para muchos finasangres que tanto entregan a sus propietarios y a la gente, un merecido descanso. Un reconocimiento a su esfuerzo pese a no obtener triunfos, al simple hecho de entregarse por el todo, que no solamente quienes obtienen más victorias o ganancias son más importantes que aquellos a los cuales el destino les negó la gloria.

Hoy, "Haru Urara" pasa sus días en una granja de Chiba al este de Tokio, en donde aún recibe el afecto de sus incondicionales fans, quienes, de alguna manera, reconocen en su figura el cariño que muchas veces se les niega en vida a estos ejemplares que entregan todo por este espectáculo, sin muchas veces recibir algo a cambio. Si quieren profundizar más en esta historia, pueden ver el micro-documental "The Shinning Stars of Losers Everywhere", basado en la historia de esta potranca.

 

A la der. fotografía de "Haru Urara" en el Hipódromo de Kochi

©The Shinning Stars of Losers Everywhere





A.C.V.
Los Magos Hípicos.

   
   
   
   
   
   
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